El barrio de Patraix

El restaurante chino Delicias de China se encuentra ubicado justo haciendo límite entre dos barrios de Valencia y muy próximo a un tercero: Patraix, Jesús y Extramurs. En esta ocasión vamos a indagar y conocer más a fondo el barrio de Patraix.

Es muy posible que los orígenes de Patraix se remonten a la época romana, si nos atenemos a la formación de su nombre y a las inscripciones lapidarias aparecidas en esta zona.

En opinión del competente arabista valenciano señor Ribera, del vocablo latino “petra” pudo formarse “patricus”, que paso al romance de los musulmanes valencianos en la forma regular de “pertair”. También en “Libre del Repartiment” hemos visto que se hacen menciones repetidamente a los nombres “Petraher”, Alfaquiam, Delfaquia, Fanquia, Acifilia, Acifiha, Acifil o Cifil, para indicar a Petraher de la parte baja o alta. Para nombrar juntos ambos caseríos se añadía la “s” del plural, que, lógicamente, degeneraría en el actual de Patraix.

A partir del hallazgo, en una casona señorial, de las dos lapidas sepulcrales, en 1872, se deduce que en esta zona hubo un asentamiento humano en la dominación romana y que más tarde también la hubo árabe, pero no es hasta la Reconquista cuando comenzamos a tener datos documentados de la historia de nuestro barrio.

Pese a que no es hasta el siglo XIX cuando comenzamos a saber de Patraix como poblado en toda la extensión de la palabra, hay algunos datos de libros de historia que merecen ser reseñados: Jaime I donó la alquería y la torre Petraher a su escribano Guillermo, pero no sólo éste fue el beneficiado porque muchas fueron las donaciones que este monarca hizo en estas fechas de las tierras de l’alquería de Patraix, entre cuyos agraciados citaremos los nombres de Jaume Sanç, Sanxo d’Oblites, Pere Joher, notario de la esposa de don Jaime – la hermosísima reina Violant- , Berenguer Renau y Bertrá de Valleta, Pere Carrassona, Guillem de Varea, Arnau de Gual, Joan de Carragossay y muchos otros más. Estas donaciones prosiguieron en años sucesivos, en los que vemos figurar algunos nombres de moros que eran afectos al monarca conquistados.

La alquería pasó a manos de la familia de Guillén d’Escrivá y Fenollar, tras ser propiedad de Guillermo – escribano de Jaume I- y sus descendientes durante largo tiempo en el que el poblado no dejo de crecer, anexionándose nuevas construcciones alrededor de la plaza central. En poder de la familia Escrivá permaneció el poblado durante los siglos XIII y XIV pero debido a la mala administración que esta familia hizo de las tierras y sus habitantes la corona decidió confiscar estas propiedades en 1567 y venderlas a unos nuevos administradores los Marqueses de Elche en 1592. Pero con el paso del tiempo las tierras volvieron a cambiar de dueño y pasaron a manos del Duque de Arco. Pero de nuevo la mala administración de la propiedad haría que ésta cambiara de dueño en 1769, comprándola el primer marqués de Cruilles –aunque este continuo cambio de dueño no impidió     que el poblado fuera creciendo- cuyos descendientes llevaron también el título de barones de Patraix, que tenía su casa señorial en el mismo poblado. Los últimos datos que se conocen sobre los descendientes de estos barones son los referentes a Don Vicente Salvador y Montserrat (1825-1895), que fue historiador y senador del reino y también ostentó el título de Marqués de Cruilles, y los de Maria Manuela Monserrat y Ester, marquesa de Cruilles y Baronesa de Patraix, cuyos descendientes también heredaron los títulos nobiliarios y la propiedad del palacio señorial.

Ya es durante el reinado de Carlos III cuando el termino municipal de Valencia es dividido en cuatro “quarters” regidos por alcaldes propios. Patraix fue uno de ellos, conservando su independencia municipal hasta 1870, cuando por real orden de 22 de junio del propio año, hecha efectiva el día 5 de septiembre siguiente, pasó a formar parte del municipio de la capital valenciana, constituyendo en la actualidad una de sus barriadas más importantes y populosas.

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